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    Historia y Tradiciones

    Despedida de las Ánimas Benditas

    Una de las tradiciones más arraigadas en Blanca es la “Despedía de las Ánimas” celebrada el 6 de enero, Día de Reyes. No se conoce cuando comenzó exactamente a celebrarse esta tradición en el municipio blanqueño, pero ésta tiene su origen en la doctrina del Purgatorio, promulgada por la Iglesia de forma oficial en el Concilio de Florencia, convocado por Eugenio IV entre 1431 y 1445. Fue ya el 3 de diciembre de 1563 cuando la Iglesia reconoció la existencia del Purgatorio en el Concilio de Trento, convocado por Pablo III en 1545. El Purgatorio es el lugar en donde las almas de los justos que mueren con mancha de pecado se purifican expiando sus faltas antes de ser admitidas en el Cielo. Las Ánimas Benditas son las almas de los fallecidos que están en el Purgatorio esperando redimir sus pecados para encontrarse con Dios, ya que nada manchado puede entrar en el cielo. Entre tanto pueden recibir ayuda de los fieles que viven en la tierra.

    Para ayudar a las almas que están sufriendo en el Purgatorio son necesarias la oración, la limosna, las misas y ofrecer sacrificios. Las Cuadrillas de Ánimas surgieron con la finalidad de ayudar a las almas a salir del Purgatorio, y pedían por ellas mediante las “coplas animeras”, “coplas” de cuatro versos octosílabos, con rima asonante o consonante en el segundo y cuarto, quedando libres el primero y tercero.

    Las almas del Purgatorio
    en la puerta las tenéis
    si le dais una limosna
    en el Cielo la hallaréis.
    Si no puedes con limosna
    reza con grande cariño
    un rosario que a las almas
    también le sirve de alivio.

    Tradicionalmente, durante toda la Navidad, las cuadrillas iban por las calles del pueblo y al llegar a cada puerta, se decía: “Ánimas benditas. ¿Se canta o se reza?”, y los inquilinos elegían. Normalmente pedían que se cantase, pero si en la casa había habido una muerte reciente y guardaban aún luto, se pedía que se rezara un padrenuestro y un réquiem. La gente del pueblo daba una limosna que iba destinada para misas en beneficio de aquellos difuntos cuya ánima pudiese vagar por el Purgatorio, para ayudarles a expiar sus pecados y conducirles al Cielo.

    En Blanca, una cuadrilla, presidida por el estandarte con el cuadro de la Virgen del Carmen, abogada del Purgatorio, recorre las calles del pueblo, durante las fechas próximas a la Navidad. Al llegar a cada casa, el hermano que porta la bolsa para las limosnas pregunta si se toca o no. Sí en esa casa están de luto por la reciente pérdida de un familiar, no se toca, pero en las casas que si quieren música se interpretan tres o cuatro coplas y la “despedía”. Las limosnas que se recogen se destinan a ayudas para el seminario, para las misas de difuntos y para los pobres. A los pobres no se les da el dinero en metálico, sino que se les compra comida. Antiguamente se iba al campo con burros provistos de jaulas para guardar las limosnas materiales que la gente ofrecía (pollos, conejos, palomas, etc.), y que se subastaban entre los blanqueños los días de fiesta, tras la misa mayor.

    Actualmente, además de mantener la tradición de la cuadrilla recorriendo el pueblo en Navidad, en busca de limosnas para ayudar a las Ánimas Benditas a salir del purgatorio, también se sigue con la tradición de que cada domingo y festivos, un hermano con una capaza y una campanilla, permanece a la salida de las misas para recoger donativos y más tarde recorre el pueblo con el mismo fin.

    “La Despedía de las Ánimas” se celebra el 6 de enero. El Día de Reyes se comienza cantando en la Capilla de “La Milagrosa”y después se recorren las calles próximas a la Iglesia. Al llegar a la Iglesia, la cuadrilla, situada al pie del Altar Mayor, inicia la “despedía”, que se canta en dos partes. La primera formada por las coplas de los ruegos que hacen las almas del Purgatorio para ser rescatadas y la segunda en la que se pide gracias a los santos para que terminen los sufrimientos de estas almas. Se termina tacando algunas “despedías”. Una vez finalizado el acto se dice la frase “Salud para el año que viene”.

    Entre los animeros que conformaban antiguamente la cuadrilla de las Ánimas se puede destacar a Santiago “de las candelas”, José María “de las Delicias”, los “Mauros”, Antonio y José María “de la Lechera”, los “Rupertos”, “Antonio “de la Rosa”, “Especias”, el “Güela”, los “Ritos”, Antón “de la Adela”, el “Pinte”, Ricardico “el Carpintero” y Enrique “del Ama” entre otros. Sin duda, gracias a todos ellos, la tradición ha podido mantenerse hasta ahora.