El autor, natural de Cartagena, mostró su agradecimiento al pueblo de Blanca por la gran aceptación que ha tenido su novela. Tras convertirse en Villa del Libro, Blanca es “una plaza fuerte de la cultura en la Región de Murcia”. La obra, Recitando a Petrarca, surgió de una experiencia durante la época en la que realizaba su carrera. El autor se encuentra preparando su próxima obra, que ya se encuentra cercana a la edición.

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Blanca, 27 de noviembre de 2009
“Quiero ser heredero de una literatura que no se preocupe de la venta, sino de la calidad y el futuro de las letras”, con estas palabras mostraba sus intenciones como escritor Ignacio Borgoñós, el autor cartagenero que anoche participó en el proyecto cultural Villa del Libro, organizado por el ayuntamiento de Blanca. El escritor mostró a los asistentes de la Cafetería Valentín su última novela, Recitando a Petrarca, editada por Alfaqueque, una obra que surge de una experiencia durante su época de estudiante. “Un compañero se había marchado del piso que compartíamos, llevándose consigo todos los muebles de la habitación. En la estancia no quedaba nada, salvo unos versos de Petrarca clavados en la pared. Después de leerlos supe que ése sería algún día el inicio de una novela”, explicó Borgoñós.
Al acto de presentación acudió la concejal de cultura, Mercedes Candel, junto a otros miembros de la corporación municipal, y el editor de Alfaqueque, Fernando Fernández Villa, que destacó la calidad de la obra y el interés de la narrativa de Borgoñós.
Borgoñós destacó su predilección por la literatura alejada de los circuitos comerciales, por los grandes escritores, muchos de ellos “escondidos en las librerías a las que prácticamente no prestamos atención. En especial, los españoles, como Javier Marías o el murciano Pedro García Montalvo”. Y señaló también que se siente heredero del mismo fuego literario que inauguró Homero, y que todavía sigue encendido hoy en día gracias a escritores de raza que no viven pendientes de las tendencias del mercado editorial, “si se apaga ese fuego el panorama literario quedará en la más absoluta oscuridad, donde sólo habitan los analfabetos”.